La mejor y la más chistosa caída de mi vida

vaca

El sábado pasado, mientras regresaba de la universidad luego de someterme por primera vez en mi vida a 3 exámenes finales sin haber estudiado nada, me encontraba cerca de mi casa cuando escuche el inconfundible silbido que hacen mis cuates cuando me llaman y al voltear miro a Kendhell y a Jhony agitando las manos y llamándome desde dentro del taller que se encuentra a la par de mi casa. Al llegar me hicieron la invitación para salir esa misma noche a acampar, la cual acepte inmediatamente sin poner ningún pretexto ya que me encanta alejarme a veces un poco de la civilización y entrar en contacto con la naturaleza.

 

Antes de continuar cabe destacar que nuestra idea de acampar en un poco distinta de la que mucha gente tiene, puesto que lo único que para nosotros es indispensable llevar es la comida y linternas, todo lo demás como sábanas, tienda de acampar, bolsa de dormir, botiquín, etc. para nosotros no son importantes.

 

Bueno, ya continuando con el relato, quedamos de juntarnos a las 7:30 PM y como buenos chapines que somos y respetando nuestras costumbres, entre ellas, la de llegar siempre tarde, nos juntamos a las 9:30 PM “donde la Angelica” (La señora de la tienda de la esquina) lugar del cual mochilas al hombro los tres exploradores (Kendhell, Jhony y su servidor) partimos hacia nuestro destino, el cual era “El Trujillo” una cercana, pequeña y tranquila aldea por la cual pasa la línea del tren.

 

Como en el camino a la ya mencionada aldea se encuentra “La Casona” (Así le llamamos a un terreno que tiene mi familia) decidimos pasar cortando unos pepinos de los que allí se encuentran sembrados. Para realizar dicha tarea tan importante encomendamos nada mas y nada menos que a Kendhell, quien minutos mas tarde regreso con cuatro pepinos que daba hasta lastima verlos de lo pequeños y tiernos que estaban, pero él aseguró que casi no habían pepinos y que eran los mejores que había encontrado (Lo chistoso fue que al día siguiente hubo corte de pepinos en el terreno y cortaron aproximadamente 200 cajas pero Kendhell seguía asegurando que no habían).

 

Durante toda la noche de ese día había estado lloviznando y por dicha razón el suelo estaba resbaladizo, y yo en particular, caminaba con mucho cuidado para no lesionar más mi pie lastimado. Cuando faltaban como 10 minutos para llegar y “mi frijolito” marcaba aproximadamente las 11:00 de la noche sufrí una de las mejores caídas de mi vida intentado evitar una piedra que se miraba muy lisa. Al momento de impactar al suelo sentí que caí en algo suave e inmediatamente imagine que me había llenado de lodo el pantalón, luego escuche las carcajadas de Kendhell que venía detrás de mí. Cuando me levante y estaba a punto de limpiarme Jhony alumbró hacia el lugar del impacto y se dio cuenta que lo que yo creí que era lodo era mas bien una gran “plasta de vaca” la cual lamentablemente no se encontraba en estado sólido, luego de haber sido alertado sobre dicho descubrimiento se incrementaron las carcajadas entre las cuales sobresalían espléndidamente las de Kendhell que se tiró al suelo para poder burlarse mas cómodamente de mi.

 

Después de varios minutos aguantando las burlas y carcajadas decidí quitarme el pantalón y lavarlo en la “quebrada de agua” que pasaba a un par de metros del lugar pero aunque el agua ayudo un poco no fue suficiente para poder quitar el mal olor que tenía mi pantalón, el cual me tuve que volver a poner todo mojado. Al llegar a nuestro destino nos instalamos en (o mejor dicho, invadimos) “La Bartolina” (Así le llaman a una tienda echa de bambú y palma que se encuentra en esa aldea). Como en esa aldea viven los abuelos de Kendhell decidimos ir a despertarlos para pedirles un poco de jabón para lavar mi pantalón y mis manos, cuando llegamos se encontraban despiertos según ellos por la bulla de los perros que tienen, pero yo creo que fue Kendhell quien los despertó con sus carcajadas desde el lugar de mi pequeño incidente…

 

Mientras yo lavaba mi pantalón Kendhell fue a despertar a su primo Herminio alias “Chile Seco” para ver si tenía un pantalón para que me prestara, afortunadamente encontró uno y me lo puse, la verdad con ese pantalón me sentía como un autentico rockero puesto que me quedaba bastante apretado pero mientras estuviera seco no me importaba. Después de tomarnos una sabrosa taza de café que la abuela de Kendhell amablemente nos hizo, regresamos a “la Bartolina” donde nos esperaba un tanto desesperado Jhony.

 

Como a eso de las 12:15 AM y con una pequeña cantidad de leña logramos juntar fuego para poder calentarnos y hacer un poco de café y luego procedimos a comer hasta que no nos cupo más. A la 1:00 de la mañana decidí preparar mi colchón para poder dormir, el cual consistía en una capa de nylon que tuve que romper y que compramos en la tienda de la esquina de mi casa por la cómoda cantidad de Q 3.00. Los demás hicieron lo mismo y nos acostamos pero no a dormir sino a recordar mi increíble y original caída y a platicar, hasta que como a eso de las 3:00 A.M. nos venció el sueño.

 

Una hora más tarde por la falta de chamarras me desperté temblando del frío y tuve que ir a revivir las pocas brasas que quedaban en la fogata para poder calentar lo que había quedado de café en la jarrilla y poder entrar un poco en calor. A las 4:30 A.M. volví a acostarme solo para que media hora mas tarde un “Sinsonte” me despertara con su canto (o mejor dicho, con su maldita bulla). Minutos mas tarde nos encontrábamos todos despiertos, y después de haber ido a devolver el pantalón que me habían prestado y de haberme tenido que poner mi pantalón todo mojado, emprendimos el camino de vuelta hacia nuestra querida aldea ya que como maestro responsable que soy, tenía que dar clases de computación a las 9:00 de la mañana. En el camino de regreso no paso nada fuera de lo normal, sólo cuando pasamos por el lugar de mi caída que Kendhell volvió a revivir las imágenes de la noche anterior y decidió darle de nuevo rienda suelta a sus carcajadas.

 

Moraleja: Cuando tengas una caída, no busques caer sobre algo suave, no vaya a ser que una vaca ande cerca. jajajajajajajajajaja………….

 

 

 

4 comentarios

  1. HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA!!!!!!!!!
    LASTIMA Q YO NO ESTABA ALLI!!!JAJAJA

  2. Que cagada Otto, literalmente!!! Pero mirale el lado bueno, peor es que se te hubiera clavado una piedra entre el culo jajaja. Vos ahi luego me contás que es un “Sinsonte”, de a poco voy a ir aprendiendo lenguaje sanarateco, “la pumpa”, “el tapial”, ahora “Sinsonte”.

  3. jajajaja, que buena mierda

  4. jajajajajajaja que chistoso lo que te paso, vaya que no fui porque de lo contrario todavìa me estuviera matando de la risa, si solo lo leí y te imagino y no paro de reirme (mula)………

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